El Fin del Trabajo

En este post me limito a poner un extracto del primer capítulo del libro “El fin del trabajo” de Jeremy Rifkin. (podéis comprarlo aquí y aquí). Es un libro de 1995, lo empecé ayer y, aunque la temática no se ajusta al 100% a la crisis actual, me ha impactado mucho como sucesos de 1993 tienen tantas similitudes con lo que ocurre a día de hoy:

“Algunos de nuestros líderes más importantes, así como algunos de nuestros economistas más representativos, nos dicen que las cifras del desempleo representan ajustes «a corto plazo» producidos por importantes fuerzas de mercado que llevan a la economía mundial hacia una tercera revolución industrial. Sostienen y defienden la llegada de un excitante nuevo mundo industrial caracterizado por una producción automatizada a partir de elementos de alta tecnología, por un fuerte incremento en el comercio mundial y por una abundancia material sin precedentes.

Millones de trabajadores se mantienen escépticos ante este tipo de afirmaciones. Cada semana más y más empleados se enteran de su despido inminente. En diferentes fábricas y oficinas, a lo largo y ancho del mundo, la gente espera, con miedo que no sea éste su día. Al igual que una implacable epidemia mortal que se abre paso por el mercado, la rara y aparentemente inexplicable nueva enfermedad económica se extiende, destruyendo vidas y desestabilizando comunidades completas en su avance inexorable. En los Estados Unidos las empresas suprimen más de 2 millones de puestos de trabajo al año. En Los Angeles, el First Interstate Bankcorp, el decimotercer mayor grupo bancario del país, reestructuró recientemente sus operaciones eliminando 9.000 puestos de trabajo, equivalentes a más del 25 % del total de su masa laboral. En Columbus, Indiana, Arvin Industries perfeccionó la automatización de su cadena de montaje de componentes de automoción, lo que implicó una reducción cercana al 10% en el número de empleados. En Danbury, Connecticut, Union Carbide procedió a la reorganización de sus funciones de producción, de administración y de distribución, con la finalidad de reducir su tamaño, generando con ello una reducción en los costes cercana a los 575 millones de dólares hacia 1995.En el proceso subyacente fueron eliminados más de 13.900 puestos de trabajo, cerca del 22 % de los totales existentes. La compañía espera recortar un 25 % más de los empleados, antes de terminar su propia «recreación» como empresa, en los próximos dos años.

Cientos de otras empresas han anunciado sus respectivas reestructuraciones. GTE despidió recientemente a 17.000 empleados. NYMEX Corp. anunció que iba a afectar a 16.800. Pacific Telesis ha reducido en más de 10.000 el total de puestos de trabajo. Tal como informa The Wall Street Journal, «la mayor parte de los recortes son favorecidos, de uno u otro modo, por los nuevos programas de “software”, por mejores redes de ordenadores y por un “hardware” más potente», lo cual se traduce en que las empresas puedan obtener una mayor producción con un menor número de empleados.

Sólo algunos empleos se crean en el contexto de la economía estadounidense; éstos corresponden a los sectores peor pagados y, en general, sobre la base de contratación temporal. En abril de 1994, dos tercios de los empleos de reciente creación en el país se hallaban ubicados en la base de la pirámide salarial. Mientras tanto, la empresa de recolocación Challenger, Gray y Christmas informaba de que en el primer trimestre de 1994, los despidos producidos por las grandes empresas se habían incrementado en un 13 % en relación al mismo periodo del año anterior, con unas perspectivas, según los analistas, más pesimistas para los meses y años venideros.

La pérdida y la consecuente reducción de puestos de trabajo bien remunerados no es un fenómeno exclusivo de los Estados Unidos. En Alemania, Siemens, el gigante de la electrónica y de la ingeniería, ha procedido a pulir su estructura de dirección, recortando costes desde un 20 a un 30 % en tan sólo tres años, y ha despedido a más de 16.000 empleados en todo el mundo. En Suecia, la cooperativa de alimentación con sede en Estocolmo, ICA, una empresa de 7.900 millones de dólares de facturación, ha modificado sus actividades, basándolas en un moderno sistema de inventario por ordenador. La nueva forma de operar le ha permitido el cierre de un tercio de sus almacenes y centros de distribución, recortando sus costes operativos en casi la mitad. Durante el proceso, ICA fue capaz de despedir, en tan sólo tres años, a más de 5.000 empleados, o lo que es equivalente, un 30% del total de su fuerza laboral mientras que los ingresos crecían en más de un 15 %. En Japón, la empresa de telecomunicaciones NTT hizo públicas sus intenciones de recortar 10.000 empleos en 1993 y anunció que, como consecuencia de su programa de reestructuración, acabaría por recortar unos 30.000 puestos de trabajo —equivalentes a un 15 % del total.

Los índices de desempleo y subempleo crecen diariamente en Norteamérica, Europa y Japón. Incluso los países más desarrollados se tienen que enfrentar a un desempleo tecnológico creciente a medida que las empresas multinacionales construyen y ponen en marcha métodos productivos basados en las últimas tecnologías, a lo largo y ancho del mundo, provocando que millones de trabajadores no puedan competir con la reducción de los gastos, el control de calidad y la rapidez de entrega garantizados por los sistemas de producción automatizados. En un número cada vez mayor de países, las noticias económicas están llenas de planteamientos relativos a diferentes formas de limitación de los procesos productivos, de reorganización, de gestión de calidad, de planteamientos posfordistas, de reducción de plantillas y de adecuación de su volumen. En cualquier parte del mundo existe un gran número de hombres y mujeres preocupados por su futuro más o menos inmediato. Los jóvenes están empezando a manifestar sus frustraciones y su rabia, desembocando en un comportamiento antisocial.Los trabajadores de mayor edad, atrapados entre un próspero pasado y un futuro incierto, parecen resignarse a estar condicionados por una serie de componentes sociales sobre los que poco o nada pueden hacer. A lo largo y ancho de nuestro mundo existe un creciente sentimiento de que nos hallamos ante un momento de cambio —cambio tan grande en escala que apenas somos capaces de intuir su impacto final. La vida tal como la conocemos está viéndose alterada en sus trazos fundamentales.”

Un comentario sobre “El Fin del Trabajo

  1. Ningún gobierno ( a excepción tal vez de Japón ) se ha planteado el paro estructural que generan las nuevas tecnologias ya que con ella cada vez hace falta menos factor humano para conseguir el mismo PIB.

    Si no se toman medidas la tecnología, que se nos ha vendido como una forma de avanzar y mejorar en la sociedad del bienestar, se va a convertir en una forma de generación de riqueza para unos pocos y miseria para muchos.

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